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Condiciones de los médicos en los grandes grupos hospitalarios

“Querid@s compañer@s, os adjuntamos un escrito recibido en la asociación donde describe perfectamente la situación actual de las condiciones que intentan imponer a los médicos las direcciones de los grandes grupos hospitalarios y refleja también muy claro y varias veces la sorprendente pasividad del colectivo.
Con la esperanza de que nos haga reflexionar y nos anime a ir en la buena dirección.

Un abrazo.
La junta directiva”

Condiciones de los médicos—————————————————————–
Estimados lectores:

Envío este correo a una lista concreta de direcciones, escogidas aleatoriamente algunas y otras seleccionadas tras una somera búsqueda en la red (casi todas con CCO), con la única pretensión de denunciar una situación de injusticia y desamparo que, según he podido comprobar, se está generalizando en la práctica de la medicina privada en España. Mi profesión nada tiene que ver con la medicina (pero sí estoy ligado tanto familiar y como sentimentalmente a varios médicos en Madrid) y eso me obliga a levantar mi voz con la esperanza (seguramente fútil) de despertar conciencias entre el colectivo de los médicos privados. Aunque sé que ya hay alguna iniciativa en marcha para tratar de corregir algunas irregularidades, me llama poderosamente la atención la docilidad de los médicos y la falta de combatividad tanto de ellos como de las diversas instituciones que teóricamente deberían defender sus derechos.

Conozco bien cómo están las cosas en Madrid aunque también sé de irregularidades flagrantes en otras regiones (Cataluña,Baleares) a las que volveré en futuros correos (lo que ha pasado con la Teknon de Barcelona merecería un capítulo en la antología del disparate empresarial). cuenta delro que, al menos, QUIENES RECIBAN ESTE CORREO LO DIFUNDAN CUANTO PUEDAN ENTRE SUS CONTACTOS MÉDICOS. A ver si entre todos se logra cambiar algo. Resulta palmario que los grandes grupos hospitalarios (¿monopolísticos?) (grupo Madrid, IDC y Quirón, regidos por fondos de capital riesgo) que se están haciendo con la mayoría de los centros en Madrid no pueden pretender aumentar sus beneficios perjudicando a los médicos tanto en sus condiciones laborales como pecuniarias. Utilizando terminología médica, la colaboración debe ser simbiótica y no parasitaria.

HECHOS

El dinero que han de percibir los médicos por cada acto médico ha de quedar fuera de las negociaciones que establezcan las compañías aseguradoras con los grupos hospitalarios porque eso supondría una vulneración flagrante de los acuerdos entre los facultativos y las aseguradoras. Un tercero no pueda alterar un contrato firmado entre dos partes por lo que, por ejemplo, en ningún caso se puede alterar el precio que ha de percibir el facultativo por cada procedimiento.

Las clínicas NO pueden hacerse con las claves que las compañías aseguradoras han dado a los médicos ni, por supuesto, cobrar en su lugar o quedarse con un porcentaje de sus emolumentos. Cuando una compañía firma un contrato con un facultativo se establece que “se abonará únicamente al profesional autorizado el importe de los servicios prestados según baremo”. ¿Qué otro colectivo permitiría que un tercero NO AUTORIZADO le cobrase por su trabajo y, además, le sustrajese un porcentaje de lo que está legalmente establecido que deba percibir? (Ruego a los médicos que echen un vistazo a los contratos que tiene firmados con las aseguradoras y quizá se lleven una sorpresa).

Un argumento manido de las clínicas o de los grandes grupos hospitalarios es que al proporcionar pacientes a los médicos deben cobrar un canon o un porcentaje. Este es un argumento FALSO. En primer lugar, a quién se los van a derivar, ¿a los arquitectos? En segundo lugar, como ya indiqué más arriba, supone una vulneración de los acuerdos de contrato entre dos partes.

Las compañías aseguradoras limitan las claves a los médicos y se las dan a los grupos hospitalarios. Esto significa que se está obstaculizando la libre competencia entre los profesionales y, de algún modo, se ESTABLECE un contrato laboral encubierto entre las clínicas y los facultativos (casi siempre OBLIGÁNDOLOS a crear sociedades) a los que se obliga a aceptar toda una serie de condiciones de trabajo. La ÚNICA figura que puede cobrar un volante por un ACTO MÉDICO es un médico. De hecho, en muchos de los volantes hay un apartado para la firma del “profesional realizador”.

Por otra parte, los usuarios de las compañías aseguradoras pagan sus cuotas para recibir una atención más personalizada y con unos criterios mínimos de calidad. De hecho, muchas compañías exigen a los médicos una serie de requisitos para entrar a formar parte de sus cuadros médicos. Sin embargo, en los centros dirigidos por los grupos hospitalarios cualquier facultativo puede atender a los pacientes de las compañías (es más, la tendencia es que lo hagan médicos con poca cualificación o experiencia porque sus sueldos son más baratos) y los pacientes, por supuesto, desconocen esta situación. ¿Me pregunto qué opinarán cuando empiece a divulgarse este asunto?

Me gustaría que este texto sirviera para movilizar a los médicos (aunque tengo pocas esperanzas, ya lo dije antes). Resulta casi imposible que un grupo de médicos quiera o pueda significarse para luchar contra lo que supone un ataque a sus derechos, pero quizá los colegios de médicos o las asociaciones profesionales deberían tomar cartas en el asunto para corregir esta descomunal anomalía jurídica y defender para los médicos algo tan importante como un pago justo (y legal, no hay que olvidarlo) por su trabajo. No alcanzo a comprender cómo no se dan cuenta del inmenso poder que tendrían si se uniesen, incluso a nivel nacional, por qué no. Me consta que algunas asociaciones profesionales en España ya han tomado cartas en el asunto y en breve comunicaran sus denuncias a los colegios profesionales y los Tribunales de la Competencia de diversas comunidades autónomas. El asunto es claro: si se limitan las claves que conceden las compañías aseguradoras y, a su vez, éstas se ceden a los centros hospitalarios, eso obliga a los médicos a trabajar siguiendo unas condiciones impuestas por los centros lo que vulnera la propia naturaleza de la actividad médica privada (profesión liberal y sometida a la libre competencia) y convierte a los médicos en asalariados sin contrato. Cómo, si no, se llamaría a una situación en la que se obliga a los médicos a asumir las condiciones de un centro (horario, productividad y hasta exclusividad) y a una reducción en sus beneficios con el agravante (no conviene olvidarlo) de que han de seguir pagando íntegras la cuota de autónomos y los seguros de responsabilidad por mala praxis. En algunos casos también intervienen en el cobro de paciente sin cobertura alguna, lo que supone una injerencia inadmisible de la relación médico-paciente.

Además, la situación antes descrita que llevan a cabo un puñado de grupos hospitalarios podría también describirse como una actividad monopolística. El Tribunal de Defensa de la Competencia de la Comunidad de Madrid (Ley 6/2004, de 28 de diciembre, de la Asamblea de la Comunidad) es claro al respecto: “Deben denunciarse qué prácticas de las empresas o las asociaciones de empresas que tienen por objeto, producen o pueden producir el efecto de impedir, restringir o falsear la competencia en todo o en parte del mercado nacional o del mercado europeo”.

ACTUACIONES

  • Ruego a los COLEGIOS DE MÉDICOS Y A LAS ASOCIACIONES PROFESIONALES que no dejen pasar este tema. Se trata de una cuestión gravísima y SI TOMAN CARTAS EN EL ASUNTO LES ASEGURO QUE PROTEGERÁN ASPECTOS CAPITALES DE LOS DERECHOS DE LOS MÉDICOS A LOS QUE REPRESENTAN: no se me ocurre nada más importante que la protección de sus condiciones laborales y de la retribución por su trabajo. Yo conozco a muchos médicos hartos de esta situación (y, repito, no pertenezco al gremio) que no saben cómo hacer frente a tanta irregularidad.
  • Insto a todos los médicos que estén en la situación en la que deben formalizar (o renovar) un contrato con algún grupo hospitalario que no firmen nada antes de asesorarse legalmente (existen diversas formas de hacerlo gratuitamente: colegios de médicos, asociaciones profesionales…). Si, por ejemplo, en el contrato se establece una reducción de la cantidad que debe percibir legalmente el profesional se tiene que OBLIGAR a que se especifique en concepto de qué se lleva a cabo dicha deducción. En caso de obligar a aceptar otras exigencias (exclusividad, horario, productividad…) estos conceptos también deberán recogerse por escrito. NO deben firmarse nada que no incluya éstos y otros puntos.

Poco me queda por decir. Volveré.

Ulpiano Mechite

PD. No me gustan los comentarios maledicentes porque son moneda corriente en mi medio (el periodismo, por fin lo he dicho). Sin embargo, no me resisto a contar la escena impagable que protagonizó el nuevo gerente de la clínica Rúber de Juan Bravo (¿pero es que no había nadie más a quien escoger?), epítome de los abusos de los grupos hospitalarios (la he contrastado con dos fuentes diferentes). Descripción de la escena: el gerente actúa de cicerone mientras atraviesa una zona quirúrgica vestido de calle. Cuando un empleado le indica lo inadecuado de su atuendo, él contesta con la soberbia frase: “¿Pero usted sabe quién soy yo?”. ¡Cómo si su condición de gerente despojase de gérmenes su chaqueta o las suelas de sus zapatos! Hasta sus acompañantes quedaron abochornados. En fin, lo de Paquito y el carguito. Igitur ex fructibus eorum cognoscetis eo.

PD. 2. Recomiendo echar un vistazo a los siguientes enlaces: cada vez son más los que piensan lo mismo.

A corazón abierto: ¿Hacia dónde camina la sanidad en España?

Una respuesta a “Condiciones de los médicos en los grandes grupos hospitalarios

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